UNA HISTORIA DE SARRIÀ-SANT GERVASI.

Un pequeño edificio de Sant Gervasi sirvió de guardería a Alfonso XIII

Primera sala del pabellón de la torre de Castañer que forma parte del estudio de arquitectura Dosbasso.

El pabellón de la torre de Castañer se construyó para que el futuro rey Alfonso XIII y sus hermanas jugaran durante la inauguración de la Exposición de 1888


El inmenso parque privado que rodea la torre de Castañer apenas deja entrever la imponente mansión de la familia Güell. Por suerte para los curiosos, pegado a la señorial verja de hierro, se puede observar (y tocar) un interesante habitáculo, cuya planta tiene forma de pastilla Juanola. Se trata del pabellón de la torre de Castañer (paseo de Sant Gervasi, 5), cuya historia guarda relación con un palacio quemado, una poderosa dinastía catalana y una gran exposición.
El 17 de mayo de 1888, Barcelona esperaba la visita de la reina regente María Cristina para inaugurar la Exposición Universal. La acompañaban sus tres hijos: las dos infantas y el futuro rey, Alfonso XIII. La familia debía alojarse en el palacio del Virrey, pero este había ardido en un sospechoso incendio, "así que se les reubicó en el ayuntamiento, como residencia provisional", comenta el autor del libro Barcelona orientalista: 10 edificis exòtics amb història, Oriol Pascual. "Con la agenda llena de actos oficiales, alojarse en el consistorio fue una buena solución para la reina -añade-, pero no era el sitio más adecuado para los niños". Y aquí es donde entra en juego la poderosa familia Jover i Vidal (cuyos descendientes son los potentados Güell de Sentmenat).

Navieros

Marqueses y propietarios de navieras, rápidamente mandaron construir el pabellón para que el futuro monarca y sus hermanas pudieran divertirse en un entorno vigilado y seguro. "Con la posterior urbanización de la calle, la verja de la propiedad se desplazó hacia dentro, pero originariamente el pabellón formaba parte del jardín", aclara la arquitecta Carmen Basso, cuyo estudio se encuentra en este mismo espacio.
Con 50 metros cuadrados y de estilo neoárabe, el habitáculo es una pequeña joya. En el interior destacan las trabajadas puertas de estilo morisco, y los azules, rojos y dorados de los frescos de las paredes, los arrimaderos cerámicos y los suelos hidráulicos, "todo restaurado y original", matiza Basso. Y es que "el orientalismo crea atmósferas exóticas y de ensueño", afirma Pascual. "Aquí, la voluntad de reproducir el ambiente de un palacio nazarí se prolonga hasta en la fachada", observa.

21 días

Tras la breve estancia de la familia real (solo estuvieron 21 días), el pabellón se convirtió en la caseta del guarda José Díaz. "Me consta que fue muy querido por la familia Güell", comenta Basso. Y el amor fue mutuo porque cuidó de la torre de Castañer durante la guerra civil mientras los propietarios estaban exiliados. De hecho, incluso atendió las necesidades del poeta Antonio Machado y su madre, enfermos de tanta guerra, y que, en su huida hacia Francia, se hospedaron en la mansión.
No obstante, hoy en día, no hay ningún elemento que recuerde el paso del poeta por el paseo de Sant Gervasi. Lo que sí que se mantienen son unas vetustas cadenas de hierro que rodean el pabellón, y que son un antiguo símbolo de la presencia de un rey.